La calidad del aire interior hace referencia a la calidad de aire existente dentro de edificios y que está relacionada directamente con el confort y la salud de las personas que los ocupan.
La calidad del aire interior de los edificios está adquiriendo en los últimos tiempos más protagonismo que nunca. Más allá de la pandemia de los últimos dos años, la calidad del aire interior siempre ha estado presente a la hora de diseñar un espacio, pero es ahora cuando los usuarios empiezan a tomar conciencia de su importancia. Y es que la realidad es que pasamos hasta el 90% de nuestro tiempo en espacios interiores. La calidad del aire interior puede influir no solo en la salud de los ocupantes del edificio, sino también en su productividad y bienestar emocional. Una calidad óptima contribuye a mejorar la circulación sanguínea, facilita el descanso y reduce la facilidad con la que se propagan los patógenos transportados por el aire.
Lo adecuado es crear una estrategia de calidad de aire que reúna los siguientes factores clave:
- Organizar al equipo que atenderá la estrategia
- Comunicar a la organización la intención de intervención
- Evaluar el entorno para conformar la línea base
- Planificar en conjunto la intervención
- Ejecutar la intervención de ingeniería de acuerdo a las soluciones técnicas seleccionadas en la planificación.
- Medir los resultados y verificar si se han logrado los objetivos planteados.
Debemos siempre considerar todas las condiciones que puedan afectar el ambiente interior (equipos HVAC, presencia de moho y humedad, plan de gestión de plagas, procesos de limpieza y planes de mantenimiento, selección correcta de materiales y fuentes contaminantes), para que la solución propuesta sea integral y logremos incidir de manera positiva para beneficio de los ocupantes de la edificación.
Si tienes alguna duda respecto al tema, con gusto puedes contactarnos.




